domingo, 9 de agosto de 2009

60 años

Calamidad tan grande, no puedo creer que después de todos estos años me quiten el empleo, yo que tanto he trabajado para ellos, ¿te acuerdas? Por aquellos días ni siquiera salía a comer con tigo, me la pasaba entre papeles que necesitaban ser revisados y gente que no me daba ni las gracias después de hacerles sus trabajos, ¡Ja! Me lo gané por no ponerlos en su lugar, siempre ¡si señor como usted diga!¡excelente trabajo señor! ¡va! Eso y más merezco por tonto, pero ahora, ya me despidieron y a mis 60 años no creo poder encontrar un nuevo empleo ¿recuerdas cómo conseguí ese trabajo? Gracias a tu tío ¿no? él me encontró con esa solicitud a medio llenar y creyó que buscaba trabajo. Tu pobre tío que tan amablemente me consiguió trabajo cuando yo sólo me encontré con ese papel por pura casualidad.

Ahora ¿qué vamos a hacer? Ya no tengo la edad para conseguir un nuevo empleo, pero me lo gané por crédulo “el jefe quiere contratar a alguien nuevo para el puesto grande pero todos en la alcaldía creemos que tú eres el mejor para ese puesto” ¡idiota! Y yo que te dejaba esperando para comer, seguramente muchos corajes debiste haber hecho, pero ¿qué querías que hiciera? Tu hubieras hecho lo mismo, y ahora todo por lo que me sacrifiqué se fue sólo porque “necesitamos gente nueva, emprendedora, con ideales” ¡ja! Un joven es lo que querían, ¿sabes? escuche a los del departamento de justicia decir que el que entra en mi lugar es sobrino de “El jefe” y a ese ni como reclamarle. Y yo que todos los días les preparaba su cafecito y a escondidas le ponía su “piquete” para que anduvieran contentos, pero me lo gané por ser tan estúpido. Y ni chamacos tuvimos, todo por ese maldito trabajo, ¿te acuerdas cuando me dijiste que ya ni me veías? ¿Y cómo no? si me la pasaba haciéndoles su trabajo, y ahora ya ni que hacer y para lo que me dieron de retiro no alcanza ni para medio año de malcomer ¡ja! de haber sabido hubiera buscado un mejor trabajo pero ahora ya ni que hacer, tú si que me lo decías, me acuerdo bien “nada vas a sacar de ese trabajo” y tenias razón ya ves ahora, ni gracias me dijeron, pero así son las cosas. Bueno viejita te dejo tus flores que tanto te gustaban y pues... como siempre intercede por mí allá con Diosito, el lunes vengo a traerte tus flores, nos vemos ¡te amo!

miércoles, 5 de agosto de 2009

Memorial de Aires


Papel, amigo papel, no recojas todo lo que escribe esta pluma ociosa. Queriendo servirme, acabaras perjudicándome, porque si sucediera que me fuere de esta vida, sin tiempo para reducirte a cenizas, los que me leyeran después de la misa del séptimo día, o antes, o incluso antes del entierro, pueden imaginar que te confío desvelos de amor.


Joaquim Maria Machado de Assis, Memorial de Aires


El diario del viejo Aires muestra todo un año de apuntes en los que se destacan los acontecimientos transcurridos en su vida después de arribar a su nata Brasil.

Las discusiones sobre la lealtad de una joven viuda a su difunto marido y la apuesta por un drama que se ve venir hacen de esta obra una muy buena pieza literaria.


Extrañamente es de los pocos libros que me han tenido leyendo sin parar noche tras noche, quien diría que un libro que pasó más de cinco años escondido entre papeles y películas llegara a gustarme tanto. Bueno, les dejo otro fragmento y espero que mi pobre reseña los incite a leer el Memorial de Aires.


No, papel. Cuando sintieres que insisto en esa nota, esquívate de mi mesa y huye. La ventana abierta te mostrará un poco del tejado, entre la calle y el cielo, y ahí y acullá encontrarás descanso. Conmigo, lo más que puedes encontrar es olvido, que es mucho, pero no lo es todo; antes que él llegue, vendrá la burla de los malévolos o simplemente vagabundos.


Joaquim Maria Machado de Assis, Memorial de Aires, Coordinación de Difusión Cultural, Dirección de Literatura UNAM, México 2001.

martes, 4 de agosto de 2009

Tres monedas


Así como la vio venir, de esa misma forma se fue, su llanto no le alcanzaba y entre las lagrimas sentía ahogársele la voz, no había mas que tres monedas en su mano, tres monedas que sostenía fuerte, con rabia y odio por no haber podido mantenerla con él.


El viento parecía querer evitar su llanto soplando fuerte para secar las lágrimas incesantes de su rostro, las hojas de los árboles caían y le acariciaban suavemente las mejillas húmedas, los zapatos maltratados por el tiempo, el pecho doliente y las manos, manos que guardaban tres monedas, tres monedas que se enterraban quemando sin saber por qué.


Así como la vio venir de esa misma forma la vio alejarse, con esa ropa tan elegante sin manchas o remiendos, con las manos suaves y sin rasguños, con el rostro limpio de lagrimas, con el pecho erguido lleno de nada; así como se fue no volverá, así como si soplando en su contra el viento no la quisiera dejar ir, como si las hojas de los árboles la golpearan con toda su furia por dejarlo así.


Tres monedas que cayeron al piso sobre una cama de hojas amarillentas, tres monedas que se cubrieron suavemente por el soplar del viento y el caer de las hojas, tres monedas que significaron nada. Así como la vio alejarse de esa misma forma se alejo él, por tres monedas.

lunes, 20 de julio de 2009

Tiempo fuera

Ya pasó algo de tiempo desde mi última publicación en este blog, un tanto porque me di cuenta de que comenzaba a poner tontería tras tontería sólo por seguir presente –algo que no volveré a hacer- y otro tanto porque mi computadora no soportó diez años de maltrato y agobiante explotación, debo decir que no pudo existir una mejor forma de perecer que la que consiste en chispas, crujidos, y flamas seguidas de una total tranquilidad como salida de una película de suspenso.
Quiero compartir algo más, en este tiempo logré hacer cosas que antes me costaban mucho trabajo, despegarme de mi adicción al Internet, ahora ya no lo uso como antes (diario), también me di a la tarea de leer todo eso que tengo acumulado en el librero (aparto esto para otra ocasión).
Quiero decir que estoy tranquilo y emocionado por entrar a la FFyL a un nuevo semestre y también que creo estar en un momento bastante bueno tratando de evitar las canciones de Michael Jackson que suenan en lo más recóndito de las casas y de los tianguis; y procurando negarme a experimentar los ladridos de una tal Fanny Lu o algo así.
Pronto les contaré de mis experiencias de lectura y otras tantas cositas que me rondan por la mente.
Hasta aquí por hoy mañana... la verdad no se.

viernes, 19 de junio de 2009

jueves, 18 de junio de 2009

El próximo martes

Y no dejaba de caminar algo me decía que si me detenía podía perder la vida.

En verdad no creo que me desconcertara lo que dijo o lo que hizo más me molestaba lo que no hacia porque ¿Qué no le importa nada en verdad?

Sentía como las miradas de todos en la calle estaban sobre mí pero a la vez no me importaba, era tal el conflicto interno que no puse atención mientras caminaba bajo la lluvia, no me importaba que mis lentes y mi cabello escurrieran o que los libros que traía bajo el brazo estuvieran completamente hechos sopa, necesitaba pensar lo que estaba pasando.

En definitiva no me podía detener, tenia miedo de quedarme ahí sin hacer algo pero al final eso sucedió, me di cuenta de la lluvia en mi rostro, de las miradas de la gente, de los libros mojados y de mi total incomprensión, en ese momento la lluvia se detuvo pero mi rostro seguía mojado por las lagrimas que no dejaban de rodar una tras otra, las miradas se fueron pero los ojos de mi alma se cerraban en un gesto de desprecio, los libros se deshicieron como mis esperanzas y me quedé ahí… olvidado.

Poco a poco la vida comenzó a tornarse igual que siempre, mucha gente pasando y hablando, gritos y risas; pero yo seguía ahí sin saber a donde ir, en verdad mi vida se había terminado pero podía iniciar una nueva, así, mojado y tímido, recogiendo pedazos mojados de mi vida para pagar mis culpas y encontrar nuevos dioses.

Al final llegue a casa y sabia que ya no me volvería a detener quizás solamente hasta el próximo martes.

viernes, 12 de junio de 2009

Genaro tiene novia ahora

Pues si, después de muchas contradicciones, platicas de pasillo, temores y sin sabores, el temible filosofo Genaro dio un paso importante en una larga cadena de acontecimientos; por fin y después de mucho tiempo mi gran amigo tiene novia.

¡Nada es como parece verdad! Pues claro aquella por la que sufrió un buen rato (rato mentiroso y nublado) no es con quien ahora disfruta la humedad de la lluvia en su rostro ¡no! El pasar del tiempo, las preguntas y respuestas en su vida lo encaminaron al arcoiris. Es extraño, uno no controla lo que siente ¡gracias a Dios!

Pues ahora tengo que contar cómo pasaron las cosas:

El filósofo en cuestión perseguía la felicidad en un lugar equivocado, el teatro se volvió su vocación pero no por mucho, se dio cuenta de que abandonar la filosofía a la que ya le tenia cariño no era la opción adecuada; no le importaba tanto su situación sólo deseaba y soñaba con estar en escena, pero la filosofía nada desagradable no se separaba de él, lo aconsejaba y caminaba a su lado.

Hablemos ahora de la filosofía, qué gran disciplina es aquella que se muestra todos los días de nuestra vida como consejera y guía, que bonito es darse cuenta que está y que no le somos desagradables; la filosofía estaba interesada en él y él en ella, lo mejor de todo es que ninguno lo sabia hasta hace unos días.

Es algo mágico ver de regreso al filosofo a los brazos de la filosofía, el teatro no era lo suyo ¡Todos lo sabíamos! Ahora ellos dos están completamente entregados el uno al otro (como debe ser) la alegría los embarga y cada cosa es hermosa a sus ojos, la fortuna les sonríe por fin.

Que nada los interrumpa, que nada los distraiga, lo mejor para los dos, lo mejor para la siempre querida filosofía, lo mejor para el siempre querido filósofo.


Ahora además de querer tener el valor que él tuvo también me gustaría un poco de su suerte.