Papel, amigo papel, no recojas todo lo que escribe esta pluma ociosa. Queriendo servirme, acabaras perjudicándome, porque si sucediera que me fuere de esta vida, sin tiempo para reducirte a cenizas, los que me leyeran después de la misa del séptimo día, o antes, o incluso antes del entierro, pueden imaginar que te confío desvelos de amor.
Joaquim Maria Machado de Assis, Memorial de Aires
El diario del viejo Aires muestra todo un año de apuntes en los que se destacan los acontecimientos transcurridos en su vida después de arribar a su nata Brasil.
Las discusiones sobre la lealtad de una joven viuda a su difunto marido y la apuesta por un drama que se ve venir hacen de esta obra una muy buena pieza literaria.
Extrañamente es de los pocos libros que me han tenido leyendo sin parar noche tras noche, quien diría que un libro que pasó más de cinco años escondido entre papeles y películas llegara a gustarme tanto. Bueno, les dejo otro fragmento y espero que mi pobre reseña los incite a leer el Memorial de Aires.
No, papel. Cuando sintieres que insisto en esa nota, esquívate de mi mesa y huye. La ventana abierta te mostrará un poco del tejado, entre la calle y el cielo, y ahí y acullá encontrarás descanso. Conmigo, lo más que puedes encontrar es olvido, que es mucho, pero no lo es todo; antes que él llegue, vendrá la burla de los malévolos o simplemente vagabundos.
Joaquim Maria Machado de Assis, Memorial de Aires, Coordinación de Difusión Cultural, Dirección de Literatura UNAM, México 2001.
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