martes, 4 de agosto de 2009

Tres monedas


Así como la vio venir, de esa misma forma se fue, su llanto no le alcanzaba y entre las lagrimas sentía ahogársele la voz, no había mas que tres monedas en su mano, tres monedas que sostenía fuerte, con rabia y odio por no haber podido mantenerla con él.


El viento parecía querer evitar su llanto soplando fuerte para secar las lágrimas incesantes de su rostro, las hojas de los árboles caían y le acariciaban suavemente las mejillas húmedas, los zapatos maltratados por el tiempo, el pecho doliente y las manos, manos que guardaban tres monedas, tres monedas que se enterraban quemando sin saber por qué.


Así como la vio venir de esa misma forma la vio alejarse, con esa ropa tan elegante sin manchas o remiendos, con las manos suaves y sin rasguños, con el rostro limpio de lagrimas, con el pecho erguido lleno de nada; así como se fue no volverá, así como si soplando en su contra el viento no la quisiera dejar ir, como si las hojas de los árboles la golpearan con toda su furia por dejarlo así.


Tres monedas que cayeron al piso sobre una cama de hojas amarillentas, tres monedas que se cubrieron suavemente por el soplar del viento y el caer de las hojas, tres monedas que significaron nada. Así como la vio alejarse de esa misma forma se alejo él, por tres monedas.

1 comentario:

"No Olvidar...Siempre Resistir" dijo...

Saludos, desde Verdades Que Mienten

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