domingo, 13 de junio de 2010
viernes, 28 de mayo de 2010
¡Hola Mexico! ¡Hola Paul!
Una vez mas me equivoco, pero esta es una de esas ocasiones en las que me alegra haberlo hecho, mi error fue suponer que un artista tan grande no podía dar mas de lo que ya había dado, pensé que en esta ocasión se vería afectado por la edad, pensé que su calidad musical cada día era menos; Pero no, el hombre logró hacer que 55 mil personas cantáramos y gritáramos de emoción a cada segundo, no hubo momentos de silencio, hasta en las canciones mas tranquilas se podía escuchar el estruendoso canto de miles de almas entregadas al músico quien no dejo de agradecer al publico las muestras de cariño y respeto bien merecidas.
Y no es por su fama por lo que gritamos, la entrega del hombre, el talento, todas esas cosas que lo hacen ser el músico que es; el manejo increíble del escenario y la increíble forma de tocar el piano, la guitarra eléctrica, la guitarra acústica, la mandolina, el ukelele y por supuesto el bajo; respaldan su exitosa carrera.
Un concierto que duró tres horas en las que la lluvia nos hizo el favor de dejarnos disfrutar de la música, tres horas en las que la luna asomada se perdía entre las luces de los celulares, lamparitas y encendedores; una luna que parecía querer participar de tan grande evento.
Dichosos los que podrán asistir al concierto de hoy, felices los que pudimos ser parte de esas tres horas de excelentes canciones del músico vivo más grande de los últimos tiempos: Sir Paul McCartney.
martes, 25 de mayo de 2010
Esos ojos
El calor de las personas, todo sudor, todo rápido; y ver a lo lejos el atardecer rosa, enorme y bello. El calor humano agobiante pero… esos ojos tan… tan indescriptibles, ese atardecer visto desde las nubes, el rosa entre las montañas, y otra vez esos ojos; y en la cabeza una canción que no deja de sonar mientras el cuerpo se siente húmedo, atrapado y… esos ojos, esa mirada, una vida que no se puede conocer. ¿Dónde estuviste toda mi vida? ¿A quién amaste? ¿Cuándo tu mirada será mía?
Esos ojos, esa canción, ese atardecer; y una vez más los ojos no me miran, la canción termina y el atardecer se vuelve noche.
jueves, 6 de mayo de 2010
Festejos
¡Los seres humanos son primero! esta afirmación parece no tener sentido, o más que no tenerlo parece haber sido olvidado o confundido.
Estamos frente al ejemplo más grande de dicho descuido: los festejos del bicentenario de la independencia y del centenario de la revolución mexicana. Estos festejos nos muestran la forma en que se olvida que ¡Los seres humanos son primero! Pero ¿A qué me refiero con esto? Simple: Honrar la historia es importante pero de manera equivocada se piensa que los ideales independentistas y revolucionarios son enaltecidos con grandes celebraciones y majestuosos monumentos.
¡Los seres humanos son primero! Esta frase en este contexto supone que honrar la independencia y la revolución no es el derroche de recursos sino mantener y continuar los ideales (suponiendo que los hay) que dieron forma a estos movimientos ¡Igualdad, Justicia y Libertad!
Qué mejor forma de honrar la historia que haciendo del presente del ser humano un lugar justo donde no se gaste en monumentos lo que se puede gastar en propiciar condiciones de igualdad y libertad para el ser humano.
No hay nada que festejar, la revolución no ha terminado, no hemos alcanzado un estado de equilibrio mientras supongamos que es más importante ensalzar a los caudillos que luchar por condiciones favorables para el desarrollo de todos en todo momento.
viernes, 23 de abril de 2010
Filosofía
Generar una filosofía comprometida con su entorno es una tarea diaria, aquel que se considera filósofo tiene como principio motor su actuar en el mundo, no es cuestión de carreras e instituciones ni mucho menos de lecturas o pensamientos sino de acciones.
La filosofía es vida en toda la extensión de la palabra, hablar de filosofía no es hablar de Heidegger o Platón, hablar de filosofía es hablar del actuar para vivir, de saber para vivir. Un entrenamiento correcto en esta disciplina depende más de la actitud ante la vida que de un sistemático y a veces aburrido rigor académico...
martes, 13 de abril de 2010
El hombre que no sabía amar
Dígame -Le preguntó el psicólogo- ¿Cuándo se dio cuenta que no sabia amar?
Pues mire –contestó el hombre- cuando era joven tuve una novia que me quería mucho y siempre me decía que nadie me podía querer como ella, un día tuvimos un pleito enorme porque yo siempre llegaba tarde a verla, acordamos vernos siempre a las cuatro de la tarde pero yo llegaba entre una o dos horas tarde, entonces decidió terminar conmigo y sus palabras fueron estas: “Si me amaras en verdad llegarías temprano, no sabes amar”
Muy bien -exclamó el psicólogo- Continúe.
Bueno -siguió el hombre- Años mas tarde decidí apegarme a la religión y entre a una congregación, todo marchaba muy bien hasta que un día el reverendo me pidió que me quedara una vez terminado el servicio religioso, y así lo hice, entonces el reverendo me dijo en un tono muy agresivo: No puedes seguir llegando tarde, bien sabes que la entrada es a las cuatro de la tarde no a las seis, si amaras a Dios no llegarías tarde ¡Vete y no vuelvas!
Claro –Decía el psicólogo mientras anotaba en una libreta- pero no se detenga, siga por favor.
Está bien –Continuó el hombre- hace unos meses me despidieron del lugar donde trabajaba, me citaron al final del día y muy amablemente me dijeron: Cuando usted entró a esta empresa se le dieron los términos del contrato, en ellos se decía que tenía derecho a tres faltas justificadas, usted lleva tres días trabajando y los tres ha llegado tarde; esta es una empresa en la que queremos a personas que amen su trabajo, así que tome sus cosas y retirase.
Muy bien –se levanto el psicólogo- y dígame ¿Por qué siempre llega tarde?
Bueno –dijo el hombre- tengo una hermanita diez años menor que yo, no se puede valer por si sola pues tiene una enfermedad que le impide hacer muchas cosas y dado que nuestros padres murieron cuando yo era joven debo cuidar de ella.
Claro -dijo el psicólogo- por eso llega tarde.
Pues sí, lo que pasa es que nuestros padres solían leerle todas las tardes hasta que se quedara dormida, pero con sus muertes ahora yo me hago cargo de estar con ella y leerle ese libro una y otra vez cada tarde hasta que cierra sus ojitos para dormir.
viernes, 9 de abril de 2010
¿Por qué no te defendiste?
Los que lo conocieron hablaban muy bien de él, no tenían queja alguna, sólo un reproche por lo que le pasó, se molestaba al contarlo y al punto de las lágrimas decían cosas como: ¡¿Por qué lo permitió?! Y ¡¿Debió defenderse?! Y es que los que lo conocieron no se explicaban por qué permitió que terminaran con su vida de esa manera, no entendían por qué una persona como él había decidido dejarse morir así.
Las personas contaban la historia y se entristecían, ¡Pobre hombre! –Decían entre lamentos verdaderos- unos creían que todo había sido una farsa, incluso suponían que estaba todo preparado por él, que en realidad nunca murió. Y así se entretejían teorías con la cruel verdad, esa cruel verdad que se negaban a creer y es que nadie podía entender lo que sucedió.
Un día –empezó a narrar un hombre que tenia en el rostro las marcas del dolor- caminábamos por estas calles, no era un día diferente, o al menos eso parecía, él me contaba que sentía un gran alivio, que por fin su vida era feliz y que no la cambiaria por ninguna otra; regularmente él era una persona tranquila y casi no me decía estas cosas, pero yo creía saber qué sentía y en ese momento no pude mas que alegrarme, éramos buenos amigos pero aun así no tocábamos esos temas; de repente al pasar el kiosco de la plaza municipal nos encontramos a tres tipos que, al menos yo, nunca había visto; la plaza estaba llena de gente, eran las fiestas de San Evaristo y por un momento no me sorprendieron, pero cuando nos impidieron el paso me puse nervioso, no es que sea miedoso pero eran mas grandes que yo y no se veían nada amables, y no lo eran; sin mas uno de ellos se acercó y le dijo: No hay forma de arreglar lo que rompiste y tienes que pagar aunque no sirva de nada. Yo no entendí, y menos cuando este hombre le dio un golpe terrible que lo dejo de rodillas, intente ayudar ¡Por Dios que lo intenté! Pero los otros dos me sujetaron y no me dejaron hacer nada, no pude mas que presenciar todo; el tipo este se rió y le dio un golpe en la cara con toda su furia, pero él no metía ni las manos sólo lo veía como si en verdad quisiera pagar por algo, yo tenia un coraje por no poder hacer nada y sólo le gritaba ¡Defiéndete! Pero no hacia caso, y el otro seguía pegándole cada vez más fuerte y éste seguía sin defenderse. La golpiza fue brutal, ya no se podía ni mover y sólo seguía viendo a su agresor como si en verdad tuviera que pagar algo con su vida, yo estaba llorando de coraje y gritaba que lo dejaran pero no valió de nada. Lo que mas me dolió fue que el tipo este no se detuvo ni un momento, no dejo de golpear para nada y hacia el final sólo se echo para atrás para tomar aire y regresar a darle el golpe final, le importo poco verlo así, todo sangrado tratando de aferrarse a su pierna con un gesto de dolor que me hizo llorar como nunca.
Y después de un ratito me soltaron, me dejaron ir y ni me pegaron, pero ya era tarde, ya no había que hacer y yo seguía gritando ¡Defiéndete! ¡Defiéndete! ¡Por qué no te defendiste!
El hombre término de narrar entre lágrimas, era día de San Evaristo y se dirigió a la iglesia con paso lento murmurando: ¿Por qué no te defendiste?