¡Los seres humanos son primero! esta afirmación parece no tener sentido, o más que no tenerlo parece haber sido olvidado o confundido.
Estamos frente al ejemplo más grande de dicho descuido: los festejos del bicentenario de la independencia y del centenario de la revolución mexicana. Estos festejos nos muestran la forma en que se olvida que ¡Los seres humanos son primero! Pero ¿A qué me refiero con esto? Simple: Honrar la historia es importante pero de manera equivocada se piensa que los ideales independentistas y revolucionarios son enaltecidos con grandes celebraciones y majestuosos monumentos.
¡Los seres humanos son primero! Esta frase en este contexto supone que honrar la independencia y la revolución no es el derroche de recursos sino mantener y continuar los ideales (suponiendo que los hay) que dieron forma a estos movimientos ¡Igualdad, Justicia y Libertad!
Qué mejor forma de honrar la historia que haciendo del presente del ser humano un lugar justo donde no se gaste en monumentos lo que se puede gastar en propiciar condiciones de igualdad y libertad para el ser humano.
No hay nada que festejar, la revolución no ha terminado, no hemos alcanzado un estado de equilibrio mientras supongamos que es más importante ensalzar a los caudillos que luchar por condiciones favorables para el desarrollo de todos en todo momento.
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