miércoles, 10 de marzo de 2010

Mal

Y le dijo que no le importaba, con odio en sus labios le destrozo el alma, su actitud cínica y miserable no cedía ante el llanto, ese llanto de dolor e impotencia; sus ojos no dejaban de mirar apaciguados por el dolor y todos los que ahí estábamos no pudimos dejar de sentirnos mal, nunca creímos ver tal cosa, nunca pensamos que llegaría a tanto, pero no fue suficiente, el río de ira y dolor nos atrajo a todos y matamos lo poco que teníamos, cambiamos la paz por guerra y atropellados nos levantamos como el máximo poseedor de la verdad ¡QUE ASCO!

Y el llanto no paraba, nadie se detuvo, todos rompimos el compromiso y descaradamente dejamos las lágrimas seguir.

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