sábado, 4 de abril de 2009

Luna de Octubre

Y él se sentaba todas las noches a esperar, no sabia si la vería pero su fe y su amor lo llevaban a detenerse justo en ese lugar, lugar mágico, lugar indescriptible e inconcebible para los demás mortales entre ramas y rayos de sol, con ese suave olor a ocaso que enternecería hasta al mas duro guerreo. Él solo quería verla, quería saber que ella estaba bien.
Se encontraba lleno de miedos e inseguridades pasaban por su mente millones de cosas, pero el tiempo solo lograba incrementar sus ansias de verla, no sabia cómo, no sabia por qué pero estaba seguro que nunca antes había amado a nadie así.
Qué podía hacer si cada cosa le recordaba más a su amada. Las piernas le temblaban y el tiempo seguía pasando, conjuraba a magos y hechiceros a dioses y demonios, rezaba y vendía su alma tan solo por encontrarla una vez más, pero qué podía hacer, ni el mismo Dios sabía si vendría su amada.
Y así siguió entre lamentos y sollozos, entre risas y oraciones; buscando entre los árboles una sombra, una silueta, nunca se vio tan desesperado, nunca pensó llegar a tanto sólo quería ser iluminado con la belleza de aquella que le quitaba el sueño; de repente el sol se perdió en el horizonte, la única luz que podía ver era la de su alma que gritaba el nombre de su amada y ahí estaba ella ¡Majestuosa! ¡Divina! ¡Como un ángel! nunca nadie sería igual a ella; el resplandor de su belleza, belleza de dioses y de humanos, belleza de ángeles y demonios, imponente como León, suave como pétalo de rosa. Elevado por el amor se acerco a ella y con palabras dijo lo que su alma necesitaba decir: ¡Hermosa eres! ¡Amada mía! vuelves a mí como cada noche, regresas para darme tu luz, para revivir mis demonios, para mostrarme siempre tu bello rostro, no faltes mañana que aquí estaré para ti amada mía mi bella Luna.

2 comentarios:

Balam Wong dijo...

Hablas del jaguar?

Si es así, acabas de retratar muy bien su experiencia.

aunque ya sé que no lo estás haciendo.

Balam Wong dijo...

Ahora que leo de nuevo esto, tengo una breve historia:

Los dos jaguares se vieron de frente. Uno creia en el cielo, el otro en la tierra. Sin importar su creencia, ambos enfrentaban el mismo problema:

¿como acceder a su sueño mas profundo?.

ninguno lo sabía. El primero le habló a las estrellas pidiendoles un consejo. El segundo rugió al suelo para buscar respuestas.

No se dieron cuenta que ambos erraban el metodo: la respuesta estaba en si mismos, en su coraje, en su valentía.

Su problema era la falta de confianza. Ninguno estaba seguro de que su accion fuera lo correcto; sin embargo ambos sabian que su corazón les decía la verdad.

El conflicto no se detuvo. Cada uno camino hacia su ceiba, la miró, la olfateó, la supo como un otro que habita este terrenal infierno.

Y fué un conflicto, hasta que ambos supieron que hacer. Lo complejo fue cuando tuvieron que descubrir los medios para hacerlo.

TAN TAN.